Brasil 2026: Lula y Flávio Bolsonaro prometen ajuste fiscal antes del balotaje, pero evitan las decisiones difíciles
El 25 de octubre Brasil elige presidente en segunda vuelta: Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03% de los votos válidos el 4 de octubre (56,104,268 sufragios) frente al 45.16% del presidente Lula da Silva (53,876,617). A dos semanas del balotaje, ambos prometen sanear las cuentas públicas. El análisis de sus propuestas revela dos caminos distintos hacia el mismo discurso de disciplina fiscal, y una misma omisión.
La receta de Lula: ajuste gradual sin romper el pacto social
El equipo económico de Lula defiende el marco fiscal actual y propone un ajuste progresivo con la meta de alcanzar un superávit primario de cerca de 1.3% del PIB para 2030. Su programa mantiene el aumento del salario mínimo por encima de la inflación y fortalece los programas sociales Bolsa Família y Minha Casa, Minha Vida. En privado, la campaña estudia reducir exoneraciones fiscales, subir impuestos a los de mayores ingresos y revisar beneficios sociales como el BPC para adultos mayores y personas con discapacidad. El mensaje a los mercados: el gasto tiene límite.
La receta de Flávio Bolsonaro: ajuste rápido y Estado más pequeño
La propuesta del candidato del Partido Liberal apunta a una consolidación mucho más veloz: un ajuste equivalente a alrededor de 1.5% del PIB en 18 meses, con un nuevo marco fiscal atado a la carga de la deuda. Incluye reducir el número de ministerios y el gasto administrativo, retomar privatizaciones, revisar regulaciones, recortar impuestos y abrir más el comercio. Es la receta clásica del liberalismo económico: menos Estado, más inversión privada. Su discurso también ha enfatizado una relación más cercana con Estados Unidos.
Lo que ninguno dice: la deuda real
Los datos son implacables: la deuda pública bruta de Brasil supera el 82.5% del PIB y el déficit nominal llega al 9.3% del PIB, muy por encima del 5.8% promedio de las economías emergentes. El verdadero obstáculo, coinciden los economistas, es el crecimiento del gasto obligatorio, sobre todo pensiones y beneficios sociales, que deja cada vez menos espacio para la inversión. Ni Lula ni Bolsonaro han puesto sobre la mesa una reforma profunda de ese gasto: el tema fiscal apenas apareció en la campaña. Además, los candidatos eliminados en primera vuelta suman casi 8% de los votos, con mayoría de perfil conservador (Augusto Cury 2.89%, Renan Santos 2.24%, Ronaldo Caiado 2.18%), lo que daría a Flávio Bolsonaro un terreno más favorable para el 25 de octubre. Brasil promete ajuste; la historia dirá si esta vez el ajuste llega o si el discurso fiscal vuelve a quedarse en campaña.

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