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Brasil: las encuestas dijeron Lula, las urnas dijeron Bolsonaro

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Flávio Bolsonaro durante la campaña presidencial de Brasil 2026

Brasil despertó el 5 de octubre dividido exactamente por la mitad. Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta presidencial con 47.04 % de los votos válidos —56,104,268 sufragios— frente al 45.15 % del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con 53,876,617 votos. Ninguno alcanzó el 50 % y ambos se medirán en segunda vuelta el 25 de octubre. El dato que descolocó a todo el continente: las encuestas daban a Lula tres puntos de ventaja entre los votos válidos. Las urnas dijeron lo contrario, por unos 2.23 millones de votos.

Por qué fallaron las encuestas

No es la primera vez que los sondeos subestiman a la derecha brasileña, y el patrón ya tiene explicación en la literatura electoral: una parte del electorado conservador no declara su voto (el famoso "voto vergonzante"), las muestras urbanas sobrerrepresentan al electorado progresista y la abstención —aunque la participación rozó el 80 %— golpea más al oficialismo. Los factores de fondo que movieron el voto están documentados: preocupación por la inseguridad, endeudamiento de las familias, dificultades económicas cotidianas y un rechazo creciente de parte del electorado al Partido de los Trabajadores. Lula mismo admitió que esperaba un desenlace distinto. La lección para encuestadoras y analistas es vieja y sigue sin aprenderse: en elecciones polarizadas, el voto declarado y el voto real no son la misma cosa.

Lo que está en juego no es solo Brasil

Brasil es la mayor economía y el país más poblado de América Latina. Si Flávio Bolsonaro gana el 25 de octubre, la derecha latinoamericana habrá conseguido su victoria simbólica y geopolítica más pesada, y el giro conservador del continente —ya visible en Colombia, donde Abelardo de la Espriella asumió el 7 de agosto tras derrotar al izquierdista Iván Cepeda— quedaría consolidado. Si Lula se reelige, Brasil seguirá siendo el principal contrapeso frente a esa expansión. Los mercados ya votaron antes que los ciudadanos: el Bovespa subió 7.70 % hasta los 206,912 puntos tras la primera vuelta, su mayor alza diaria desde el año 2000; el IPC mexicano ganó 0.69 %, el IPSA chileno 1.90 % y hasta el Nasdaq estadounidense avanzó 1.06 %. El dinero huele un cambio de ciclo.

El péndulo del castigo

Más que una conversión ideológica del continente, lo que ocurre en Brasil confirma la constante de la política latinoamericana moderna: el electorado castiga a quien gobierna. La izquierda recuperó terreno hace unos años con López Obrador, Petro, Boric y el propio Lula en 2022; cuatro años después, el péndulo vuelve con fuerza hacia la derecha. No hay proyecto que sobreviva a la factura de la inseguridad y el bolsillo vacío. La segunda vuelta del 25 de octubre no solo elegirá presidente de Brasil: decidirá si América Latina entra definitivamente en una etapa dominada por gobiernos conservadores o si el progresismo conserva su último gran bastión.

Veredicto de Ranking Político

Sube Flávio Bolsonaro: ganó la primera vuelta contra todo pronóstico y llega al balotaje con el impulso de los mercados y de la derecha continental.
Baja Lula da Silva: perdió siendo presidente, con todo el aparato del Estado; las encuestas lo engañaron y ahora debe remontar.
Bajan las encuestadoras: tres puntos de error en la elección más importante del continente; la credibilidad de los sondeos, otra vez en el suelo.
Sube la derecha latinoamericana: Brasil puede ser la pieza que incline definitivamente el tablero regional.
A vigilar la abstención: quien movilice a los que no votaron el 4 de octubre ganará el 25.

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