El bloque evangélico se planta ante el TC y el voto cristiano vuelve a pesar en el tablero
Santo Domingo. El bloque evangélico dominicano mostró esta semana su capacidad de organización y su peso específico en la vida pública: un conjunto de organizaciones cristianas compareció ante el Tribunal Constitucional para pedir que se mantengan vigentes la Ley 210-19, sobre los símbolos patrios, y la Ley 44-00, que establece la lectura e instrucción bíblica en las escuelas públicas. El alto tribunal conoce dos acciones de inconstitucionalidad contra esas normas y reservó su decisión.
Entre los intervinientes figuran el Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), la Alianza Evangélica Dominicana (AEDO), Pro-Nación, Juventud con una Misión (JUCUM), el Grupo Acción Cristiana (GAC), el Foro de Mujeres en Defensa de la Vida y la Familia (FOMUDEVI), RD Inclusiva, el Ministerio Batalla de la Fe y Ministerios Mahanaim, entre otros ciudadanos y entidades.
Qué se discute en el TC
La primera acción, interpuesta por David José Sosa Vásquez, cuestiona las restricciones al uso de la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional, al considerar que deberían permitirse actos irrespetuosos con fines artísticos o de protesta, incluida la quema de la bandera. Los intervinientes sostienen que la protección de los símbolos patrios es compatible con la Constitución y no vulnera la libertad de expresión.
La segunda acción cuestiona la Ley 44-00 por considerar que favorece a las religiones basadas en la Biblia y podría afectar a estudiantes de otras creencias o de familias ateas. En respuesta, los comparecientes argumentaron que la enseñanza bíblica tiene carácter opcional, que el accionante no demuestra una afectación concreta —plantea un posible perjuicio a su futura descendencia— y que la propia demanda reconoce que los cursos opcionales no violarían el artículo 45 de la Constitución.
El argumento de las raíces y su lectura política
El eje de la defensa evangélica fue histórico e identitario: la Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32, la cruz sobre ella y el lema «Dios, Patria y Libertad» son, dijeron, evidencia de las raíces cristianas de la República Dominicana. Aclararon que reconocer esas raíces no implica desconocer la pluralidad religiosa ni restringir la libertad de culto.
Más allá del litigio, el episodio deja una lectura política que ningún actor con aspiraciones puede ignorar: el mundo evangélico actúa como un bloque coordinado, con vocerías institucionales y presencia simultánea en el terreno jurídico y en el debate público. Con la carrera hacia 2028 ya en movimiento —y la suspensión de la consulta del PLD dejando el tablero opositor en reconfiguración—, el voto cristiano vuelve a colocarse como un factor que pesa, organiza y se hace visible. Quien aspire a gobernar tendrá que hablarle, y con argumentos, no con gestos.
Fuentes: El Caribe, MiradaRD, 7días, Proceso, Quiosco; audiencias del 16 de octubre de 2026.
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