Omar Fernández y el "Dominican Dream": de la remesa al patrimonio, la diáspora entra al debate político
Santo Domingo. El senador Omar Fernández puso sobre la mesa una propuesta que mira más allá de las cifras: convertir la relación del país con su diáspora en una política de Estado. Bajo el nombre de "Dominican Dream", plantea pasar de celebrar las remesas a construir patrimonio con ellas.
Los números que sustentan la idea son contundentes: entre enero y septiembre de 2026 el país recibió US$9,489.8 millones en remesas, un 6.5% más que en igual período de 2025, según el Banco Central, con una proyección de US$12,600 millones al cierre del año. Siete meses consecutivos por encima de los US$1,000 millones mensuales.
Más que una fuente de remesas
El planteamiento del legislador es que la diáspora dominicana es mucho más que un flujo de dólares: es una comunidad de millones de personas que trabaja, emprende, estudia e innova en universidades, empresas, hospitales y espacios de decisión en todo el mundo, sin perder el vínculo con su tierra.
La propuesta abre un debate político de fondo: ¿cómo convierte el Estado dominicano ese vínculo afectivo en inversión productiva, en retorno de talentos y en patrimonio para las familias? Del otro lado del mostrador, la pregunta incómoda: ¿qué ha hecho el país para que esos dominicanos quieran volver o invertir aquí?
Lo que viene
Que un senador joven ponga la diáspora en el centro del debate económico es, en sí mismo, un dato político: reconoce que el futuro del país también se juega fuera de sus fronteras. Ahora falta lo más difícil: traducir la idea en políticas concretas —incentivos, ventanillas, garantías— que conviertan el sueño dominicano en algo más que un buen titular.
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