Seis sillas vacías en la Suprema: el Consejo de la Magistratura definirá la nueva cara de la justicia dominicana
Resumen: Con la salida de Henry Molina y otros tres jueces que no buscarán la reelección, el Consejo Nacional de la Magistratura tiene en sus manos la renovación más importante de la Suprema Corte en años: seis vacantes, incluida la presidencia. El tablero del poder judicial se reconfigura.
La política dominicana tiene un nuevo tablero: el de la justicia. La despedida de Luis Henry Molina de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) no es solo el cierre de una gestión de siete años; es la apertura del proceso de renovación más significativo del alto tribunal en el período reciente.
El dato político central: seis puestos están vacantes en la Suprema Corte, incluida la presidencia, y será el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) —el órgano donde confluyen el Ejecutivo, el Legislativo y el propio Poder Judicial— quien defina a los nuevos integrantes tras evaluar a los aspirantes ya entrevistados. Molina y otros tres jueces decidieron no someterse a la evaluación para un nuevo período, lo que garantiza una renovación profunda y no un simple relevo de nombres.
Molina deja un legado medible que pesará en la evaluación de su sucesor: más de 63,000 recursos de casación resueltos, el tiempo de fallo reducido de dos años a 27 días, el 87 % de los tribunales al día y una transformación digital —expediente electrónico, audiencias virtuales, firma digital— que cambió la cara del servicio judicial. El país avanzó veinte posiciones en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project entre 2019 y 2026, según citó el propio magistrado en su despedida.
Pero el proceso también arrastra sus tensiones políticas. El propio Molina ha cuestionado públicamente el funcionamiento del CNM, y la composición del Consejo —donde el oficialismo tiene peso decisivo— pone sobre la mesa la pregunta de siempre: ¿hasta dónde llega la independencia judicial cuando quienes eligen a los jueces responden a lógicas de poder? La respuesta se verá en los nombres que surjan de las seis vacantes.
En juego no hay solo togas: hay la credibilidad de las instituciones, la confianza ciudadana medida por Latinobarómetro y el rumbo de la justicia dominicana para la próxima década. Seguiremos cada paso del CNM.
Fuentes: Diario Libre, Periódico Hoy, Acento.
comentarios:
Deja tu comentario